Deberíamos preguntarnos por qué cada vez hay más gente joven que desarrolla enfermedades degenerativas, por qué aumenta el porcentaje de personas con síndrome metabólico, por qué tenemos más problemas digestivos, trastornos del sueño, desgana, cansancio, falta de motivación…

Y nuestros hijos, ¿van a seguir los mismos patrones?.

La contaminación ambiental, la contaminación química, el deterioro del medio ambiente y la falta general de iniciativas efectivas para solucionarlo, están determinando su vida futura y su salud, es evidente, pero la poca calidad de lo que comemos y la falta de criterio e instinto a la hora de comer puede incrementar más el problema.

Es cosa de todos ayudar a la madre tierra a recuperarse, pero recuperarte por dentro y ayudar a los que más quieres sólo depende de ti.

Antes de las modas, la comida rápida, la publicidad, y el todo está permitido porque está muy bueno, me apetece, es más rápido y, total, ‘a vivir que son dos días’, la hora de la comida no generaba más complicación que el habitual y familiar ‘qué comemos hoy’. Era el instinto común el que marcaba sin más controversia nuestro día a día, tal y como habíamos aprendido de nuestros padres y abuelos. Se comía lo que se producía y cuando tocaba, la carne era un acompañamiento y no un plato principal, la verdura, la fruta y las legumbres nuestro plato más contundente, y muchos seguían, sin saberlo, la máxima de la sabiduría popular : ‘mucha cama, poco plato y mucha suela’.

Pero no nos desanimemos, no hemos de caer en el tópico de que cualquier tiempo pasado fue mejor, no es así, podemos escapar de la rueda de hámster, no te dejes contaminar más, está en tus manos comer para vivir bien.

Tenemos un abanico tan amplio de alimentos sanos, nutritivos y terapéuticos que sólo hace falta deshacernos de nuestro sentimiento de culpabilidad y ansiedad para valorar lo que tenemos a nuestro alcance y recuperar poco a poco ese instinto natural, o sentido común, que nos permitía vivir sin pensar en dietas y cálculos estresantes de calorías.

Existen diferentes teorías de la alimentación, en las que ahora no profundizaremos, que nos cuentan a grandes rasgos que la mayoría de las dietas actuales, basadas en alimentos procesados, harinas refinadas y otros nutrientes de origen industrial, no sólo han modificado la estructura de los alimentos sino que además han alterado nuestros hábitos alimentarios naturales provocando un aumento muy poco saludable de la flora intestinal propia de la putrefacción en detrimento de una flora sana y en equilibrio con nuestro cuerpo y mente.

El retorno con calma y sin agobios a una alimentación nutritiva, terapéutica y viva no sólo ha de ser el camino natural a seguir sino que ha de resultar un avance fluido en el restablecimiento de nuestro equilibrio interno y la recuperación de nuestro sentido común; En definitiva para comer con placer, sin ansiedad y sin miedos.


Los textos que aquí se trabajan tienen un carácter exclusivamente informativo. En caso de duda siempre se debe consultar a un facultativo. Menjasalut no se hace responsable de los posibles perjuicios sufridos por la automedicación.
Como nutricionista mi función básica es informar y/o aconsejar, nunca sustituir la labor de los profesionales médicos.

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Com a nutricionista la meva funció bàsica és informar i/o aconsellar, mai substituir la feina dels professionals mèdics.